Pixel Creativo

Diseño editorial. Un mundo aparte.



El diseño gráfico es un árbol de tronco robusto, cuyas ramificaciones nunca dejan de evolucionar, enredándose entre sí, proyectando sus sombras cada vez más lejos. Packaging, branding, multimedia, son ramas siempre cambiantes y expansivas que todos conocemos y con las que convivimos.
Hubo un momento muy duro en mi vida, en el cual perdí la conexión con el diseño gráfico. Estaba en medio de mis estudios, y me sentía abrumada por todos los conocimientos que tenía que manejar paralelamente. Siempre quise ser ilustradora. Había apostado por diseño porque nunca me arriesgué a estudiar artes plásticas. No me sentía preparada para enfrentarme a las expectativas que estaba poniendo sobre mí. Era una carrera muy demandante. Con ánimos de facilitarme una salida estuve a punto de pensar que no era mi camino. Creo que es algo natural del ser humano pasar por una etapa así.

Me he dado cuenta que en mi vida hay un patrón: continuamente subestimo lo amplio que es el mundo. Afortunadamente para mí, subestimé también lo amplio que es el diseño. Ahora soy una profesional orgullosa de mi trabajo, ansío probarme a mí misma y encarar nuevos retos que pueda traer mi carrera. ¿Cómo pasé de una adolescente asustada y nerviosa a una jovencita llena de voluntad y ambiciones? Resulta que todos necesitamos un ángulo. Podemos pasarnos horas mirando una imagen que no entendemos, pero si logramos observarla de un ángulo nuevo, de pronto tiene sentido. Es más, ¡siempre tuvo sentido! ¿Cómo no lo vimos antes? Cuando ya llevaba más de la mitad de mi carrera completada, el diseño recompensó mi compromiso presentándome el ángulo que yo tanto necesitaba y no lo sabía: el diseño editorial.


Estudiar diseño editorial me reencontró con mi vocación, me llenó de esperanzas e inspiración, regeneró todas mis ambiciones y me recargó de la disciplina necesaria para terminar mi carrera y buscar trabajo editorial. Empecé en una agencia de diseño en donde tuve que aprender a hacer todo. No disfruté mucho esa experiencia, pero la soporté porque una de mis tareas era diagramar e ilustrar una revista mensual. Después de más de un año así, casi termino tomando un trabajo de dependienta en una librería exitosa sólo para estar cerca de los libros que tanto me inspiraban. De pronto fui lo suficientemente afortunada para conseguir trabajo en un verdadero fondo editorial. Pasé gran parte del año como diseñadora y diagramadora en este fondo editorial, trabajé de la mano con editores y correctores, aprendí muchísimo no sólo de diseño editorial, sino a ordenar, inventariar, revisar y valorar los libros. Terminé el año atendiendo a la presentación del libro de fotografía que diagramé y diseñé con mucha ayuda. Viendo los ejemplares impresos sobre la mesa de ventas y escuchando al agradecido autor hablar sobre la obra de su vida, lo considero mi mayor logro hasta el día de hoy.
Aprendí tantas cosas que es imposible ordenarlas, pero lo intentaré. El diseño editorial abarca también el trabajo de folletos, catálogos y otros productos similares, pero hoy me referiré a sus dos grandes pilares y mejores representantes: libros y revistas.


A continuación, algunas de las cosas que aprendí y que les servirán si se adentran en este mundo conmigo:

1.  No estás diseñando publicidad para un producto, ni el display del producto, ni el empaque de dicho producto. Estás diseñando el producto.
La publicidad, las plataformas de promoción (Web), los accesorios de distribución (Packaging) y los medios de comunicación (Audiovisual) son recursos para controlar la relación del consumidor con el producto. En el caso editorial se diseña el mismo producto que llegará a las manos del consumidor. Esto significa que el diseño tendrá por defecto un tiempo de vida mucho mayor que otros diseños. Todos los días cambian vallas publicitarias, los volantes y cajas se botan a la basura, los comerciales dejan de circular y las webs hechas hace 5 años, hoy nadie las abre porque no son compatibles con dispositivos móviles.
Sin embargo es probable que una revista la lean varias personas, y aún después cada revista es un eslabón de su trayectoria. Se construyen periódicamente y de pronto las revistas tienen 80 años en el mercado, formando parte de las vidas de un público lector fiel y exigente. En el último piso del edificio, en la pared de la oficina del CEO ¿qué edición de la revista está enmarcada? La primera, es decir, la más antigua.
Pero mil veces más grande es un libro. Un libro puede aguantar décadas en libreros para pasar a su próximo lector. El libro que diagrames hoy puede seguir tocando vidas en 85 años. ¿Suena improbable? En mi librero hay ediciones de 1930.





2.    Cada libro y revista es un universo complejo en forma y función.
No sólo un libro toma meses en diagramar, sino que su contenido permanecerá vigente por muchísimos años y será leído por muchas personas. En un libro está capturado por siempre el trabajo de uno o varios autores, correctores, editores, tal vez curadores, distribuidores y finalmente lectores. En una época digital donde la información es efímera y en cierta medida incierta, los libros preservan la trascendencia e institucionalismo de la información. Dependiendo de su contenido incluso puede ser la obra de toda una vida. En el caso de una revista, existe un grupo de personas que han trabajado juntas durante un periodo, investigando, escribiendo y corrigiendo muchísimas veces el trabajo que será enmarcado por ti. Debes entender esto para enfrentarte a la responsabilidad de manejar su trabajo.






3.    Sé minimalista. Los elementos invisibles hacen la diferencia.
En una sola página de revista debe haber muchísimos elementos y al mismo tiempo debe haber la menor cantidad de elementos posibles.
a.    Texto e imágenes. Básicamente los elementos presentes en cualquier publicación. Acomodar ambos y crear una coexistencia armoniosa según convenga al contenido del artículo o capítulo ya es un trabajo muy duro que cualquier diseñador conoce.
b.    Titular, créditos, citas y folios. Dejarlo en solamente “texto” queda cortísimo. El texto en un mapa desplegable jerarquizado por elementos necesarios para ordenar el contenido y ayudar al lector. Cada uno de ellos exige un tratamiento gráfico coherente. Deben capturar la atención necesaria y pautear el artículo.
c.    Columnas, márgenes y rejillas. Los elementos invisibles son los que hacen la diferencia en una publicación. Una revista, por ejemplo, puede contar con una diagramación de varias rejillas mixtas dependiendo de su contenido. Un libro pareciera tener una rejilla más básica ¿verdad? Pues no, en literatura se necesita un balance muy fino para que el texto respire. La mayoría de novelas no tienen ilustraciones, ni cuentan con jerarquías tipográficas ni recursos gráficos para ayudarte a hacer la composición más dinámica. El secreto está en la tipografía clave, el espacio negativo, la separación entre caracteres, palabras y líneas necesaria para que todo un bloque de texto se sostenga, retenga al ojo del lector y lo llame a volver.






4.    La tipografía lo es todo.
Un diseñador gráfico coordina la comunicación a base de imágenes. Un diseñador editorial sabe que cada carácter de cada palabra es un símbolo, es decir, una imagen. Es cierto que muchas publicaciones son ilustradas, pero un recurso gráfico es un accesorio para una publicación editorial. La supervivencia del texto es lo más importante. El más grande mérito es componer a base de tipografía, y para ello uno debe entenderla y analizarla más allá de lo que representa (un sonido) y verla como lo que es (una forma). Elegir una serie de tipografías es un proceso crucial para el éxito de la publicación. Existen tipografías marginadas (el conocidísimo caso de la sepultada Comic Sans) y tipografías de tendencia (en un punto del 2014 todo Behance se llenó de Bebas Neue) pero los clásicos son clásicos por algo, y se merecen tu respeto. La helvética es una familia poderosa, así como lo es su predecesora Akzidenz-Grotesk. La renombradísima Times nunca será superada en su pregnancia y balance, Arial es una tipografía que merece ser explorada. No te dejes impresionar por lo pasajera que es la moda y experimenta con los clásicos. El arquitecto más moderno respeta todavía la columna romana.







5.    Antes que nada: Maquetación.
La diagramación es fundamental para el diseño gráfico. La diagramación es la esencia del diseño editorial. La mayoría de artículos en las revistas del mercado tienen mayor peso visual en la parte superior porque ahí va el título, pero es un error pensar que esta es la única forma. Hay demasiados lugares novedosos para colocar un título. Hay demasiadas formas divertidas de colocar un folio. Hay juegos de columnas y citas que realmente resultan repulsivos a la vista y otros que son incluso hipnotizantes. No tengas miedo de superponer elementos, exagerar tamaños, arriesgarte con pesos visuales complejos. En el proceso de diagramación te divertirás experimentando con cajas vacías y texto ficticio. Confía en tus instintos y no seas conformista, pero recuerda que todo debe tener un porqué. Lee el artículo cuantas veces sea necesario y crea una interpretación visual. El resultado será un lector maravillado, y tú será el arquitecto secreto de esa fascinación.






6.    Un mundo desconocido: Tracking y Kerning
Algo que he aprendido en Pixel Creativo es esto: La computadora no piensa, nunca la dejes pensar por ti. Tu cerebro se vale de photoshop para retocar una foto, pero photoshop solo no podría ni abrir el archivo. De la misma forma, no basta con pegar los textos y evitar desastres de legibilidad, debes garantizar la óptima legibilidad controlando el Tracking y el Kerning. Estas dos herramientas olvidadas y subestimadas son el secreto de un diseñador editorial. Desde que aprendí a utilizarlas me he pasado incontables horas ajustando la distancia entre palabras y caracteres. Hoy he logrado la completa distorsión de mi lectura. Es cierto, no puedo leer un libro como antes, ahora puedo identificar fácilmente si el tracking de una palabra está muy abierto o muy cerrado, y la verdad cuando no lo encuentro armonioso, perturba mi lectura gravemente.
Espera un poco ¿son herramientas con propósitos meramente visuales? Jamás. Utilizarás ambas para controlar cuantas palabras y caracteres existen en una línea, con el fin de controlar las viudas, las huérfanas, los ríos y los callejones, así como la separación de sílabas a base de guiones y los errores del alineamiento automático del texto. Este será parte de tu trabajo, la computadora no lo hará por ti.




7.    Siempre debes asumir que la imprenta quiere arruinarte. No la dejes.
Cuando se manda a imprenta un volante o un folleto se piden pruebas de color y, una vez discutidas, se da la aprobación para la producción masiva. Como sabrás, una revista oscila entre las 30 y las 150 páginas, y cada una de ellas necesita una prueba de color (aunque la imprenta te asegure que es imposible). En cada página hay fotografías e ilustraciones que necesitas supervisar y aprobar. Si se te ocurre mandar un texto negro en CMYK resultará en una atrocidad ilegible. Debes estar al tanto de cómo absorbe el color la portada pues probablemente sea de otro material. Con los libros es peor. Hay tantas oportunidades para una comunicación confusa que es mejor acompañar el arte de imprenta con una lista impresa donde especifiques las características del libro. Hablamos de páginas, páginas a color, dimensiones del libro, materiales de sobrecubierta, cubierta, guardas e interiores. También estará en tu criterio proponer acabados para el armado de la publicación (¿Engrapado? ¿Cosido? ¿Pegado?). Son muchísimos detalles por los que eres responsable, no dejes que un malentendido en la imprenta arruine todo el trabajo.




8.    Gánate el reconocimiento.
Un bono muy especial de trabajar en editorial, es que en la mayoría de casos, el diseño y la diagramación aparecen en los créditos interiores de la publicación. Es decir, tu nombre estará grabado en el producto tanto tiempo como el producto exista. Es un reconocimiento muy grande, pues en pocas plataformas se le agradece al diseñador. Esfuérzate lo más que puedas, y luego el doble. El trabajo de diagramar y diseñar una publicación editorial es truculento: le darás forma a un producto que en esencia y función no te pertenece para nada. Manejas el trabajo y la vida del autor, valóralo y siéntete orgulloso de formar parte del equipo que puso esa información al alcance en el mundo. Cada publicación cuenta una o varias historias, dentro de ellas, la tuya también estará.

No fue nada fácil. Cometí muchos errores y necesité la constante guía de mis compañeros y superiores. Entré pensando que el diseño editorial era una de las ramas más intrincadas del robusto árbol que es el diseño gráfico. Ahora pienso que el rubro editorial es tan complejo y desafiante que más bien parece una raíz de dicho árbol. Sus innumerables ramificaciones crecen hacia la profundidad, lejos de perseguir el resplandor del cielo prefieren los secretos sabios de la tierra, y se encuentran ocultas al caminante común, sólo las verán los que se atrevan a excavar hacia lo oculto, después de todo, hay que perderse para encontrarse. Al menos sobre mi historia con el diseño, así me sucedió.

Créditos:
https://www.behance.net/gallery/23068929/Catalogue-of-Life
https://www.behance.net/gallery/9346119/Dangerous-Liaisons
https://www.behance.net/gallery/7121397/Editorial-Experimental-Grid


Columnista
Antonella Morelli
https://www.behance.net/amorelli

4 comentarios :

  1. Muchas Gracias por compartir tu experiencia y perspectiva sobre el diseño editorial

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    1. Gracias por tu comentario, fue una experiencia que me cambió la vida y quería compartirla. En Perú el campo laboral de diseño editorial es reducido, por eso cualquier información es muy valiosa. No dejes de revisar el blog de Pixel Creativo, tenemos temas muy variados y fascinantes por publicar, mientras tanto ¿sabías que también se considera diseño editorial las portadas de discos musicales? El post de esta semana es sobre eso, creo que te va a interesar, puedes leerlo aquí: http://pixel-creativo.blogspot.com/2015/04/diseno-grafico-y-musica-el-arte-del.html

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  2. Excelente artículo Antonella, más aún porque es tu vivencia. Gracias por tu compartir y créeme que lo tendré como un artículo de cabecera.

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    1. ¡Muchas Gracias María Elena! Amo leer y nunca pensé que estudiar diseño me llevara a involucrarme directamente con libros, pero estoy feliz de que así haya sido. Hay muchísimas cosas más que debo aprender todavía sobre el diseño editorial, y estoy segura de que se descubren más todos los días. Pero el mensaje más importante de este artículo es este: Busca tu ángulo. Fui testigo del proceso de tu trabajo grupal en clase y la forma gratificante de cómo terminó es una historia inspiradora. Busca lo que te apasione del diseño, que es un mundo enorme con espacio para todos. Sé que te irá bien. Gracias por leer, en Pixel Creativo estamos trabajando para compartir más vivencias con ustedes. Seamos responsables y cuidemos de la comunidad del diseño, entre todos podemos descubrir cosas nuevas todos los días. Muchos abrazos, María Elena.

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